• La Federación advierte de que la saturación de los recursos de acogida no puede traducirse en una reducción de las garantías, la atención o los derechos de las niñas, niños y adolescentes migrantes.

Madrid, 4 de agosto de 2026. Fapmi-ECPAT España expresa su profunda preocupación por la situación de las niñas, niños y adolescentes que han llegado a Ceuta en el contexto de la actual emergencia migratoria y reclama una respuesta inmediata, coordinada y centrada en sus derechos.

La Ciudad Autónoma atiende actualmente a centenares de niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados y prevé que la cifra pueda superar el millar. El rápido incremento de las llegadas ha desbordado los recursos disponibles y ha obligado a habilitar instalaciones extraordinarias para su acogida.

Para fapmi-ECPAT España, esta situación requiere movilizar todos los recursos necesarios para garantizar una atención digna y especializada, evitando que la falta de plazas, la presión institucional o la urgencia en la gestión migratoria comprometan la protección de la infancia y la adolescencia.

‘No estamos hablando únicamente de una cuestión fronteriza o migratoria. Estamos hablando de niñas y niños que se encuentran solos y solas, que pueden haber vivido situaciones traumáticas y que necesitan protección inmediata. Su condición de menores de edad debe situarse por encima de cualquier otra consideración’, señala la Federación.

Proteger no es únicamente proporcionar alojamiento

Fapmi-ECPAT España recuerda que la acogida no puede limitarse a ofrecer un espacio físico en el que permanecer. La respuesta debe garantizar unas condiciones adecuadas de alojamiento, alimentación, atención sanitaria, apoyo psicológico, acompañamiento educativo e información comprensible y adaptada a la edad y circunstancias de cada niña, niño o adolescente.

También resulta imprescindible realizar una identificación y valoración individualizada de sus necesidades. Entre quienes han llegado pueden encontrarse niñas y niños separados o separadas de sus familias, víctimas de violencia, trata o explotación, personas con necesidades de protección internacional o menores de edad cuya edad todavía no haya sido correctamente determinada.

La saturación de los recursos y la apertura de dispositivos extraordinarios aumentan el riesgo de que estas situaciones pasen inadvertidas. Por ello, la Federación reclama equipos suficientes y especializados en infancia, migraciones, trauma, trata y protección internacional, así como mecanismos adecuados para detectar cualquier indicio de violencia o desprotección.

Una responsabilidad compartida por todas las administraciones

La actual situación no puede recaer exclusivamente sobre los servicios de protección de Ceuta. Fapmi-ECPAT España considera necesario acelerar los mecanismos de coordinación y traslado entre territorios, garantizando que cualquier reubicación se realice de forma ordenada, segura y teniendo en cuenta las necesidades y el interés superior de cada niña, niño o adolescente.

Al respecto, la entidad reclama una actuación corresponsable que permita disponer de plazas suficientes y adecuadas, profesionales especializados y especializadas y recursos estables para la atención a la infancia.

Los traslados no deben concebirse únicamente como una forma de reducir la presión sobre los centros, sino como una medida de protección que debe asegurar la continuidad de los cuidados, evitar nuevas rupturas y garantizar el acceso efectivo a los sistemas de salud, educación y servicios sociales.

Evitar la desprotección y las respuestas automáticas

Fapmi-ECPAT España advierte también de la especial vulnerabilidad de las niñas, niños y adolescentes que puedan permanecer fuera de los dispositivos de acogida o que todavía no hayan sido identificados o identificadas. Su presencia en playas, calles, montes u otros espacios sin acompañamiento incrementa el riesgo de desaparición, violencia, captación, explotación y trata.

La Federación considera prioritario reforzar su localización e identificación, proporcionarles información comprensible y facilitar su acceso inmediato al sistema de protección.

Asimismo, ninguna decisión sobre su traslado, permanencia o posible retorno puede adoptarse de manera automática o colectiva. Cada caso debe ser estudiado individualmente, garantizando el derecho de la niña, niño o adolescente a ser informado, escuchado y asistido por profesionales especializados.

La infancia no puede convertirse en objeto de confrontación política

La entidad pide responsabilidad a las instituciones, los partidos políticos, los medios de comunicación y el conjunto de la sociedad para evitar discursos que criminalicen, deshumanicen o presenten a las niñas, niños y adolescentes migrantes como una amenaza.

La Federación recuerda que el uso de expresiones alarmistas o estigmatizantes puede alimentar el rechazo social y aumentar la exposición de estos niños y niñas a situaciones de discriminación y violencia.

‘La respuesta a una emergencia de estas características debe medirse por la capacidad de las instituciones para proteger a quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Las niñas y los niños no pueden pagar las consecuencias de la falta de previsión, de recursos o de coordinación entre administraciones’, concluye fapmi-ECPAT España.

La protección de la infancia no es una cuestión de solidaridad voluntaria ni una opción sujeta al contexto político. Es una obligación jurídica y una responsabilidad compartida que debe garantizarse a todas las niñas, niños y adolescentes, con independencia de su origen, nacionalidad o situación administrativa.

 

Accede a la nota de prensa: