Desde fapmi valoramos positivamente la aprobación en primera vuelta del anteproyecto de ampliación de la LOPIVI y la presentación del informe de la Estrategia de Erradicación de la Violencia contra la Infancia y la Adolescencia.
La LOPIVI supuso un avance imprescindible al reconocer el derecho de niños, niñas y adolescentes a vivir libres de toda forma de violencia. Sin embargo, estos años de desarrollo de la ley también han mostrado que el reconocimiento normativo, por sí solo, no basta. Para que la protección sea efectiva, los derechos deben traducirse en prácticas, recursos, procedimientos claros y respuestas coordinadas en todos los territorios.
Por eso, consideramos especialmente relevante que esta ampliación refuerce el derecho de niños, niñas y adolescentes a ser escuchados en los procedimientos administrativos y judiciales que les afectan. La escucha no puede depender de barreras automáticas de edad ni quedar condicionada por interpretaciones restrictivas sobre su madurez. Escuchar a la infancia es una garantía de derechos y una condición necesaria para valorar adecuadamente su interés superior.
También valoramos los avances orientados a prevenir la violencia institucional y a evitar que determinados argumentos o prácticas desacrediten la palabra de niños, niñas y adolescentes o dificulten su protección. En este sentido, la prohibición expresa del falso Síndrome de Alienación Parental y de sus reformulaciones constituye un paso importante para asegurar que las decisiones se adopten desde un enfoque de derechos, protección y buen trato.
La reforma incorpora además medidas relevantes para reforzar la protección en contextos de violencia de género y violencia en el entorno familiar, mejorar el acceso a la atención, avanzar en la asistencia jurídica especializada, impedir el contacto profesional con la infancia de personas condenadas por delitos contra niños, niñas y adolescentes, y fortalecer la actuación institucional ante situaciones graves de desprotección.
Desde fapmi entendemos estos avances como una oportunidad para seguir consolidando un sistema de protección más garantista, más especializado y más centrado en las necesidades reales de la infancia y la adolescencia. Pero también recordamos que el impacto de cualquier reforma dependerá de su aplicación efectiva.
La experiencia de implementación de la LOPIVI ha puesto de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en criterios comunes, coordinación entre administraciones, dotación suficiente, evaluación y acompañamiento a los equipos profesionales que deben hacer posible la protección en la práctica cotidiana.
Proteger a la infancia no es solo aprobar leyes. Es garantizar que esas leyes llegan a los procedimientos, a los centros educativos, a los servicios sociales, a los juzgados, a los recursos especializados y a todos los espacios donde niños, niñas y adolescentes deben ser escuchados, creídos y protegidos.
Desde fapmi seguiremos trabajando para que el derecho a vivir libres de violencia sea una realidad efectiva para todos los niños, niñas y adolescentes, con independencia de su territorio, su edad, su contexto familiar o su capacidad para hacerse oír.


