Para muchos niños, niñas y adolescentes, ese momento marca el inicio de un proceso complejo que requiere escucha, acompañamiento, atención especializada y entornos capaces de sostener su recuperación. Por eso, hablar de protección frente al maltrato infantil implica hablar también de reparación.

Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil, celebrado cada 25 de abril, fapmi-ECPAT España quiere poner el foco este año en una dimensión imprescindible de la protección integral: garantizar que la respuesta frente a la violencia no se limite a la detección o intervención inicial, sino que incluya los recursos necesarios para reparar el daño y prevenir nuevas formas de victimización.

 

El impacto de la violencia no desaparece cuando se nombra

 

La violencia hacia la infancia y la adolescencia puede tener consecuencias profundas en la salud emocional, el desarrollo, las relaciones, la autoestima y la confianza de niños, niñas y adolescentes en las personas adultas y en las instituciones.

Por ello, la Federación recuerda que la protección debe entenderse como un proceso continuo que incluye la prevención, la detección, la intervención, el acompañamiento y la reparación.

En los últimos meses, distintos informes han vuelto a evidenciar la necesidad de reforzar los recursos de atención especializada. Fundación ANAR señalaba recientemente que, entre los niños y niñas menores de 10 años en situación de riesgo atendidos, el 70% sufría algún tipo de violencia y el 75,5% no contaba con atención psicológica.

Estos datos muestran que la respuesta frente a la violencia hacia la infancia y la adolescencia no puede quedarse únicamente en identificar las situaciones de maltrato. Es necesario garantizar recursos terapéuticos, sociales y jurídicos suficientes, accesibles y adaptados a las necesidades de cada niño, niña y adolescente.

Una protección integral también debe reparar

 

Fapmi-ECPAT España subraya que reparar no significa únicamente intervenir cuando el daño ya se ha producido. Implica escuchar a niños, niñas y adolescentes, creer en su relato, evitar la revictimización, acompañar sus tiempos, ofrecer apoyo especializado y asegurar que los sistemas de protección, justicia, educación, salud y servicios sociales actúen de manera coordinada.

La reparación también exige entornos seguros y de ‘buentrato’ que permitan recuperar la confianza, reconstruir vínculos y garantizar que la infancia y la adolescencia puedan continuar su desarrollo en condiciones de seguridad y bienestar.

En este sentido, la aplicación efectiva de la Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI) sigue siendo un reto clave. UNICEF España ha recordado recientemente que, aunque la LOPIVI constituye una norma pionera, su aplicación local continúa siendo insuficiente por falta de presupuesto y formación.

También en el marco del VII Examen a España ante el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas, el Ministerio de Juventud e Infancia destacó la importancia de avanzar en el acompañamiento integral de las víctimas y en la garantía efectiva del derecho de niños, niñas y adolescentes a ser escuchados y escuchadas en todos los procedimientos que les afectan.

Acompañar después también es prevenir

 

Desde fapmi-ECPAT España insistimos en que una respuesta insuficiente o fragmentada puede agravar el daño, generar desconfianza en el sistema y dificultar la recuperación. Por el contrario, una intervención coordinada, especializada y centrada en las necesidades de cada niño, niña o adolescente puede ser decisiva para su bienestar presente y futuro.

Por eso, con motivo del 25 de abril, la Federación reclama reforzar las políticas públicas de protección a la infancia y la adolescencia, dotar de recursos suficientes a los servicios especializados, mejorar la formación de los equipos profesionales y garantizar que la reparación del daño forme parte de cualquier respuesta frente a la violencia.

La protección de la infancia no termina cuando una situación de maltrato sale a la luz.

Porque el daño no desaparece cuando se nombra.

Porque escuchar también es reparar.

Porque acompañar después también es proteger.

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