Con motivo del Día Internacional de la Mujer, desde fapmi-ECPAT España se alerta sobre la situación de vulnerabilidad que, aún hoy en día, enfrentan las niñas y las adolescentes en nuestro contexto más cercano.
Aunque actualmente se cuenta con un marco legal avanzado en materia de protección, las cifras reflejan que niñas y adolescentes siguen siendo víctimas desproporcionadas de violencia, especialmente en sus formas más invisibilizadas, como la violencia sexual y la violencia de género.
Según datos del Ministerio del Interior, el porcentaje de victimizaciones por delitos sexuales que afectan a mujeres asciende a casi 9 de cada 10, siendo más del 19 % las que han sufrido este tipo de violencia antes de los 14 años. Esta forma de violencia, que incluye abusos, explotación y acoso, deja secuelas profundas en su desarrollo físico, emocional y social. Por otro lado, y de acuerdo Ministerio de Igualdad, desde el primer año del que se dispone de información, 62 personas menores de edad han sido víctimas mortales de la violencia de género, 9 en el último año (2024). Esto se manifiesta en formas como el control, la humillación y la agresión física, psicológica o sexual y también afecta a las adolescentes, especialmente en el contexto de las primeras relaciones de pareja.
La falta de educación afectivo-sexual integral, la persistencia de estereotipos de género en la sociedad y, en definitiva, los sistemas de organización social que perpetúan modelos de desigualdad por razón de género y que permiten la devaluación de mujeres y niñas con carácter general aumentan la vulnerabilidad de niñas y adolescentes a sufrir todo tipo de violencias.
Para abordar esta problemática, desde fapmi-ECPAT España se subraya la importancia de aplicar un enfoque interseccional que tenga en cuenta las múltiples dimensiones de la identidad y las desigualdades que enfrentan las niñas y adolescentes. Factores como el género, la edad, la etnia, la situación socioeconómica o la discapacidad se intersectan, aumentando el riesgo de violencia en ciertos grupos que enfrentan mayores barreras para acceder a recursos de protección y apoyo. Un enfoque que integre la perspectiva de género y de infancia es clave para diseñar políticas públicas y programas que respondan a las necesidades específicas de cada niña y adolescente.
Desde fapmi-ECPAT España se insta a las instituciones a reforzar las medidas de prevención y protección, garantizando el acceso a educación afectivo-sexual integral, servicios de atención especializada y sistemas de denuncia accesibles y seguros. Asimismo, es urgente promover campañas de sensibilización que combatan los estereotipos de género y empoderen a las niñas y adolescentes para reconocer y denunciar situaciones de violencia. Solo a través de un compromiso colectivo y acciones concretas podremos construir una sociedad en la que todas las niñas y adolescentes crezcan libres de violencia, con igualdad de oportunidades y pleno respeto a sus derechos.


