Siempre tiene que ser la protección de la infancia y la adolescencia desde una perspectiva de buentrato y desde cualquier ámbito profesional. Y esta estrategia de protección debe abarcar de forma integral desde de la prevención, la detección precoz, la atención integral hasta la rehabilitación de niños y niñas que han sufrido situaciones de trata, incidiendo de forma especial en las situaciones de riesgo.
Al respecto, la primera condición para que un niño o una niña pueda ser protegida y reciba la ayuda que necesita es que alguien se percate de que se está produciendo esta situación.
¿Qué significa detectar? Detectar significa reconocer o identificar la existencia de una posible situación de trata hacia un niño o una niña. Y ha de ser lo más precoz e inmediata posible para evitar consecuencias más graves, incrementar las posibilidades de éxito de la intervención, tratar las secuelas y evitar la reiteración.
Sin embargo, la detección no es una tarea fácil.
En general, cuando hablamos de violencia hacia la infancia y la adolescencia, las personas que experimentan el problema no suelen ser quienes piden ayuda y protección. Lo más frecuente es que quien dé la voz de alarma sea otra persona:
Por otro lado, debemos tener en cuenta que los casos detectados y notificados suelen ser los más graves y evidentes y se mantienen ocultas otras situaciones que requieren igualmente la intervención de los servicios especializados y que, incluso, pueden ser tan severas y dañinas para la salud del o la niña.
Por lo tanto, la detección es fundamental porque a medida que el niño o la niña pasa más tiempo sufriendo el problema, las posibilidades de recuperación disminuyen y aumenta, al mismo tiempo, la probabilidad de que afecte, por tanto, a su desarrollo físico, psicológico y social.
La detección, por tanto, es el proceso que se inicia con el reconocimiento de determinadas señales que pueden sugerirnos que estamos ante una posible situación de trata de un niño o una niña.
Y aquí puede haber toda una sucesión de actores, tanto especializados como no especializados en esta temática concreta y que pueden verse implicados en esta detección.
Por tanto, es importante poder ir más allá de las señales más obvias y ser capaces de relacionarlas con lo que llamamos indicadores o indicios de trata.
La detección incluiría todo esto y conduciría a una evaluación de la posibilidad de que la persona sea víctima, y continúa con la derivación a las autoridades u organismos pertinentes responsables de proporcionar apoyo a la víctima.
Como se comentaba, la detección de posibles víctimas de trata por los y las profesionales es un aspecto fundamental, porque al contrario de lo que ocurre con otros delitos, la autodenuncia o la denuncia por parte de la propia víctima, es excepcional.