Además de los factores de vulnerabilidad que se han visto en capítulos anteriores, existen determinadas situaciones que sitúan a niños y niñas en situaciones de riesgo específico:
Y por otro lado, también debemos tener en cuenta quiénes son las personas que les explotan. En este caso, hablamos de:
Al respecto, pueden establecerse una serie de indicios generales de trata cuando afecta a personas menores de edad.
Aquí es importante establecer cuatro momentos: cuando entran al país (por ejemplo, carecen de documentos de identidad y de inmigración o son falsos, pueden haber sufrido daños y no tener cubiertas necesidades vitales esenciales, desconocen el idioma local, proceden de una zona afectada por desastres naturales, conflictos políticos o armados, crisis económicas, no pueden comunicarse libremente con amistades o familiares), relativos al entorno (falta de escolarización, convivencia con personas a las que no se conoce, hacinamiento en las zonas destinadas a dormir, condiciones de alojamiento insalubres, limitación de la libertad de movimientos y privacidad limitada o inexistente, presencia de ropa, juguetes y otros enseres de niños y niñas en lugares poco adecuados como lugares de trabajo, burdeles, etc.), conductuales (miedo o ansiedad, retraso en el aprendizaje, psicomotricidad lenta o hiperactividad, consumo de drogas u otras sustancias, aparición de conductas delictivas o autodestructivas, conductas sexuales impropias de su edad, etc.), de salud física de las víctimas (dificultad para sentarse o caminar, desnutrición, deshidratación, higiene escasa, infecciones y enfermedades de transmisión sexual, cortes, magulladuras, moratones, huesos rotos, enuresis o encopresis, anomalías en el desarrollo físico, etc.).
Teniendo en cuenta lo anterior, y en relación a los elementos de la trata, se pueden observar asimismo una serie de indicadores específicos.
Con respecto a los medios, y en el caso de que puedan existir amenazas, podemos encontrar:
También pueden estar produciéndose el uso de otros mecanismos como la fuerza. En este caso, deberemos ver si :
Y finalmente, también puede estar produciéndose el abuso de una situación de superioridad. En este caso deberemos tener en cuenta:
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Consiste en el ejercicio no voluntario u obligado de cualquier labor por parte de una persona (hombre, mujer, niño, niña o adolescente) que está en condiciones de vulnerabilidad frente a otra (por precaria situación económica o por desventaja en las relaciones de poder), lo cual es aprovechado para someter a la víctima a tratos inhumanos en su trabajo (encierro, amenaza, maltrato, jornadas laborales excesivas y sin día de descanso, etc.), por exigua o ninguna retribución económica, ni con los respectivos requerimientos legales (afiliación a seguridad social, seguro de riesgos laborales, etc.). Los lugares donde más comúnmente se presenta son: minas, fincas pecuarias o agrícolas y barcos pesqueros. Consiste en dos elementos fundamentales:
¿Cuántos esclavos trabajan para ti? |
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Las víctimas son sometidas a maltrato y amenazadas para que pidan dinero en las calles. Lo que logran recaudar es arrebatado por parte de los tratantes. Esta forma de trata permite a las redes delictivas obtener beneficios sin riesgo alguno a través de una serie de actividades ilícitas. Se fuerza a las víctimas a realizar diversas actividades ilegales que, a su vez, generan beneficios. Incluyen robo, cultivo de drogas, venta de mercancías ilícitas o mendicidad forzosa. A menudo se exigen cuotas a las víctimas, y pueden sufrir duros castigos si no las alcanzan. |
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https://www.observatoriodelainfancia.es/ficherosoia/documentos/7936_d_ActuacionExplotacionSexual.pdf
Otras formas de trata que también afectan a las personas menores de edad incluyen:
Los factores moderadores
Además de lo anterior, también deberemos tener en cuenta los llamados factores moderadores. que pueden aumentar o disminuir el impacto de estas situaciones de violencia. Será fundamental la supervisión y el apoyo de los y las cuidadoras y el establecimiento de vínculos seguros y positivos con las personas adultas, un autoconcepto sano y una autoestima positiva, contar con un grupo de amistades sanas, la implicación activa en la escuela o en un trabajo, tener un proyecto de vida, o estar implicado o implicada en un proceso terapéutico. En este punto los estudios internacionales llevados a cabo también han demostrado que la clave para la prevención de la ESIA radica, en su mayor parte, en el fortalecimiento de las relaciones familiares y otras relaciones de apoyo. Es decir, el trauma derivado de este tipo de victimización, como en otros, se produce en el contexto de una relación interpersonal y solo puede repararse en el contexto de una nueva relación interpersonal.
En este último caso, es importante prestar especial atención a la resiliencia de niños y niñas en situación de explotación; a veces se puede observar una menor sintomatología bien porque son más resilientes y pueden tener más recursos para afrontar la situación con mayor eficacia, bien porque todavía no son conscientes del daño. El hecho de que no muestre un síntoma en el presente, o un complejo de síntomas, o un impacto, no significa que no pueda desarrollarse en un futuro, haciéndose necesaria la distinción entre la violencia recibida y el daño ocasionado.
No todos los niños manifiestan el mismo grado de afectación, para algunos, el abuso, puede significar un trauma y para otros las consecuencias pueden ser diferentes. Y en algunas ocasiones, puede suceder que el grado de sufrimiento no esté relacionado o en proporción con el suceso en el que el niño/a ha estado involucrado.