Identificar a las víctimas de este delito es un paso crucial para brindarles la protección y asistencia que necesitan y a la que tienen derecho. Sin embargo, la naturaleza clandestina de la trata y la vulnerabilidad de las víctimas hacen que este proceso sea particularmente complicado.
Una cuestión que puede parecer evidente, pero que es importante en lo que tiene que ver con todo el proceso de atención desde la detección hasta la intervención con niños y niñas en riesgo y situación de trata es que todos y todas somos responsables del bienestar de la infancia y la adolescencia. La violencia en general hacia niños y niñas es un problema social en sí que nadie puede eludir. Como se ha comentado en capítulos anteriores, los niños y las niñas son sujetos de derechos especialmente vulnerables por estar en constante desarrollo y depender de los cuidados y la atención de las personas adultas para su bienestar. Por tanto, las decisiones que tomemos y las intervenciones que llevemos a cabo hoy con respecto a una persona menor de edad determinarán si este será capaz de alcanzar todo su potencial.