La siguiente historia contine algunos errores. identifícalos y reflexiona sobre por qué se trata de un error.
Esta es la historia de dos hermanos sin referentes familiares que vivían en un pueblo de Castilla la Mancha. María tenía 14 años, y aún estaba estudiando. Su hermano Juan, acababa de cumplir 23, trabajaba en un almacén donde ganaba el salario mínimo y estaba a cargo de su hermana.
Un día llegó al pueblo una “gran” empresaria de Madrid, quien les ofreció́ que se fueran a trabajar con ella a la capital, prometiéndoles que su situación económica cambiaría de forma muy positiva. A María le dijo que podría continuar estudiando mientras trabajaba, y a Juan le aseguró que ganaría un salario alto, ya que desempeñaría un trabajo mejor pagado a tiempo parcial, que podría compaginar con estudios superiores que pagaría la empresa. María, un poco desconfiada, decidió́ acercarse a la Comisaría a preguntar si era necesario un contrato o permiso para irse a trabajar con su hermano a Madrid. Los funcionarios de la Comisaría respondieron que no había ningún problema y que más bien aprovecharían la oportunidad de sus vidas.
Los dos hermanos emprendieron el viaje a Madrid muy ilusionados con su nuevo rumbo y oportunidad. A María la mujer se la llevó a su casa, la dejó encerrada sin poderse comunicar con su hermano, y la obligaba a prostituirse en la casa durante más de 10 horas al día. Un día, uno de los vecinos se percató́ de que en la casa entraban y salían diversos hombres a cualquier hora del día y decidió́ acudir al Ayuntamiento a denunciar. Sin embargo, allí le dijeron que no podían hacer nada, ya que allí́ no recibían denuncias y lo que él exponía no era ningún delito, ni se había violado ningún tipo de derecho, que en todo caso, era una propiedad privada y no podían hacer nada al respecto. El vecino quedó desconcertado y no supo qué más hacer.
Mientras tanto, Juan había sido entregado por la mujer a un grupo de hombres, quienes lo obligaban a pedir limosna en la calle, y lo amenazaban con pegarle si no llegaba en la noche con más de 100 euros, y con matarlo si le contaba a alguien la situación en que se encontraba. Dormía en una bodega, le daban una sola comida, y lo trasladaban de calle en calle obligándolo a pedir limosna desde las siete de la mañana hasta las dos de la madrugada. Juan pudo escapar y denunció su caso. Sin embargo, el fiscal absolvió a la mujer y al grupo de hombres, argumentando que solo hay trata de personas cuando se presenta traslado al exterior del país y explotación sexual.
María continuó encerrada y sometida a su “trabajo” hasta que un día logró escapar y regresar a su pueblo. Nunca denunció su caso porque pensaba que no se había cometido ningún delito contra ella, y además, le habían dicho que, en todo caso, le obligarían a pagar a la mujer todos los gastos por el tiempo que trabajó durante su estancia en Madrid, y ella no quería volver a verle la cara. A día de hoy sigue despertándose angustiada por las noches, sintiendo que la mujer va a entrar en su cuarto a pegarle o a obligarla a levantarse para trabajar.